Todos
sabemos que una persona puede aprender de la vida sin religión. Si yo
escogiera a cien recién nacidos y filmara a cada momento de sus vidas
desde el principio hasta el fin, no seria posible predecir que aquellos
creen en Dios serán mas felices, mas sabios o que tendrán mas éxito que
los no creyentes. Es mas la cámara no puede grabar lo que queda por
debajo de la superficie.
Desde el principio de la religión
Occidental fue obvio que Dios tiene algún tipo de presencia, conocida
en hebreo como Shekinah. Algunas veces esta palabra se traduce como Luz
o Radiación. Para mi análisis necesite un modelo que sea al mismo
tiempo parte de la religión pero que no este relacionada con ella. El
siguiente trabajo se adapta a la visión que tenemos de Dios con nuestro
sentido común.
1º parte: Mecánica cuántica

Imagen ilustrativa de la dualidad onda-partícula, en el cual se puede
ver cómo un mismo fenómeno puede tener dos percepciones distintas.
La
fisica cuántica rompe con cualquier paradigma de la física hasta este
momento, con ella se descubre que el mundo atómico no se comporta como
esperaríamos. Además la mecánica cuántica es la teoría científica que
ha proporcionado las predicciones experimentales más exactas hasta el
momento, a pesar de estar sujeta a las probabilidades.
La
Mecánica cuántica describe el estado instantáneo de un sistema (estado
cuántico) con una función de onda que codifica la distribución de
probabilidad de todas las propiedades medibles, u observables. Algunos
observables posibles sobre un sistema dado son la energía, posición,
momento y momento angular. La mecánica cuántica no asigna valores
definidos a los observables, sino que hace predicciones sobre sus
distribuciones de probabilidad.
Hablando
muy rápidamente es una física de probabilidades. Abre fundamentalmente
las posibilidades de quien elige entre estas posibilidades para darnos
el acontecimiento real de la experiencia. Esta permite el fenómeno
intangible de la libertad, que es entrelaza con la naturaleza humana.
Plano cuantico de la creación de los estados del ser humano.
Cuando se habla de religión se coloca a Dios por encima del mundo
material y fuera de él. Se lo analiza separado de nosotros; de otro
modo, podríamos verlo paseando entre nosotros como lo hacia en el
Génesis, según el cual, después de los siete días de la creación, Dios
paseaba por el jardín de Edén, gozando de su obra en el fresco del
atardecer.
Yo no creo que los santos y los místicos sean realmente tan diferentes
de otros seres humanos. La zona de transición se vuelve subjetiva: es
donde la presencia de Dios es notada o vista. Cualquier cosa que sea
subjetiva debe involucrar al cerebro, porque tiene que haber millones
de neuronas actuando juntas antes de tener una experiencia. La
presencia de Dios, su luz, se hace real si podemos traducirla a una
respuesta del cerebro que la llamaremos “RESPUESTA DE DIOS”. Las
visiones santas y las revelaciones no suceden al azar, sino que ocurren
en siete sucesos determinados dentro del cerebro. Estas siete
respuestas forman un puente desde nuestro mundo hasta un terreno
invisible donde se vuelve la materia y emerge el espíritu:
1- Rta. Luchar o huir: es la respuesta que nos permite sobrevivir ante el peligro. Esta está ligada al Dios, que queremos que nos proteja.
2- Rta. Reactiva:
es la creación del cerebro de una identidad personal. Lo hacemos
instintivamente y de esta respuesta surge un nuevo Dios, que tiene
fuerza y poder, normas y leyes. Nos volcamos a él cuando necesitamos
conseguir, alcanzar y competir.
3- Rta. De la conciencia en reposo:
el cerebro puede estar activo o en descanso, y esta es la respuesta que
da cuando desea paz. El equivalente divino es un Dios que necesita
tener la sensación de que el mundo exterior no va tragarnos en su
infinito desorden.
4- Rta. Intuitiva: el cerebro
busca información de fuera y desde dentro. El conocimiento exterior es
objetivo, pero el interior es intuitivo. Nadie pregunta a un experto
antes de decir “soy feliz” o “estoy enamorado”, si no que confiamos en
nuestra capacidad de conocernos a nosotros mismos de dentro hacia
fuera. El dios que corresponde a esta respuesta es comprensivo e
indulgente.
5- Rta. Creativa: el cerebro no puede
inventar cosas nuevas y descubrir nuevos hechos. Esta capacidad
creativa no viene de ninguna parte, sino que lo desconocido da
simplemente nacimiento a un nuevo pensamiento. A esto lo llamamos
inspiración, y su espejo es un creador que hizo todo el mundo de la
nada.
6- Rta. Visionaria: el cerebro puede
contactar directamente con la “luz”, una forma de conciencia pura que
se siente dichosa y bendecida. Llega como una visión y el Dios que
corresponde a esta respuesta es exaltado, otorga la curación y hace
milagros. Necesitamos un Dios así para explicar por que pueden existir
las maravillas junto con las realidades profanas.
7- Rta. Sagrada:
el cerebro nació de una sola célula fecundada que en si no tiene
función de cerebro, si no que es una partícula de vida. El cerebro la
reconoce como fuente y origen. La respuesta de este Dios que es puro,
que no piensa si no que solo és. Le necesitamos porque sin un origen,
nuestra existencia no tiene ningún tipo de fundamento.
Estas
siete respuestas, todas muy reales, forman la base inconmovible de la
religión. Si comparamos cualquiera de estas dos mentes; por ejemplo la
de Budas y Moisés, San Martín y Belgrano; cada uno de ellos en
diferentes situaciones tiene una visión de realidad con un Dios
correspondiente. Cómo buscadores de la verdad debemos tener un campo de
visión tan amplio como la misma experiencia humana. Solo el cerebro
puede hacer una gama tan vasta de deidades.
Podríamos
pensar que la mente humana es la que crea estas versiones de Dios, y no
solo el cerebro; la mente es mucho más primaria que el cerebro a la
hora de crear todas las percepciones pero, el cerebro es nuestra única
forma concreta de entrar en la mente. La mente sin cerebro es tan
invisible e indemostrable como lo es Dios.
Cada uno de nosotros en
este Templo puede crear innumerables pensamientos. Para hacernos una
idea podemos tomar la cifra de diez pensamientos por minuto. Un cerebro
sencillo elabora más de 14.000 pensamientos por día, 5 millones por año
y 350 millones en el curso de la vida. Pero para preservar nuestra
salud mental, la mayoría de estos pensamientos son repeticiones de
pensamientos anteriores. El cerebro es económico en la forma en como
produce un pensamiento y, en lugar de tener millones de maneras de
producirlo, tiene solo un numero limitado. Me gusta personalmente
nombrarlo sopa cuantica que bombardea nuestros sentidos, este remolino
debe ser organizado en una cifra manejable, por lo que el cerebro, con
sus siete respuestas básicas, de algo mas que salud mental y
entendimiento.
El
mundo real ya se ha disuelto para los grandes pensadores cuanticos.
Después que Einstein convirtió el tiempo y el espacio en cosas fluidas
que se funden la una con la otra, la tradición universal ya no podía
sostenerse.
Ciencia
y religión no son cosas opuestas sino solo distintas formas de intentar
decodificar el universo. Ambas visiones contienen el mundo material,
que le es dado.
He dicho antes que no creo que los místicos sean
diferentes de las personas ordinarias, sino que solo son mejores
navegantes cuanticos, viajan a la zona de transición cercana a Dios y,
mientras que nosotros podemos estar ahí de visita durante unos pocos
momentos de gozo, los santos y los místicos han encontrado el secreto
para quedarse allí durante mucho mas tiempo.
¿Qué
pasaría si pudiéramos hacer durar este destello de éxtasis y aprender a
explorar este nuevo territorio extraño? Lo sagrado no es una sensación
sino un lugar. El problema es que cuándo se intenta viajar allí, la
realidad material tira de nosotros para atrás, por nuestros vicios de
la vida profana.
Los
secretos más celosamente guardados por Dios están ocultos dentro de
nuestro ser humano: éxtasis, amor eterno, gracia y misterio. Nunca
sospecharíamos que en alguna parte del cerebro se oculta un alma, que
el espíritu puede encontrarse su hogar en un órgano casi tan diminuto
como las células que producen nuestra sinapsis.
Nosotros
evolucionamos para encontrar a Dios, esto es todo lo que hace la
luminosa tormenta de la actividad sin descanso del cerebro. Resulta que
Dios no es una persona si no que es un “PROCESO”. El cerebro esta
cableado para encontrar a Dios. Hasta que no lo encontremos nos
sabremos quienes somos. Pero esto es una trampa, porque nuestro cerebro
no nos conduce automáticamente al espíritu.
Nuestro
proceso no sirve de nada si no se lo organiza en busca de la Luz. Las
mismas respuestas que nos dejan ver un árbol como un árbol, en lugar de
verlo como un enjambre de átomos zumbantes que no deja de ser una de
las experiencias de Dios, y van mas allá de la “religión organizada”.
Podemos tomar cualquier pasaje del Nuevo Testamento y decodificarlo
valiéndonos del cerebro, que es el mecanismo que nos hace ver la
escritura real.
La
conclusión de nuestro nuevo modelo de Dios es como somos nosotros: todo
el universo es como somos nosotros ya que, sin la mente humana, habría
solo un sopa cuantica, miles de millones de impresiones sensoriales al
azar. Pero gracias a la “mente-cerebro”, reconocemos que codificadas en
este cosmos, están las cosas mas valiosos de la existencia: forma,
significado, belleza, verdad y amor, que son las realidades que
alcanzan el cerebro cuando llega a Dios, tan real como nosotros. No es
de extrañar que el hecho de encontrar a Dios se le llame despertar,
porque un cerebro completamente despierto es el secreto para conocer el
“proceso”. Creo que el séptimo nivel es la meta, en este punto en el
que los Judíos místicos que buscan la Shekinah se encuentran con los
budistas en su búsqueda del Satori y, cuando lleguen los antiguas Vedas
les estarán esperando en presencia de Shiva, junto con Cristo y su
Padre. Este es el lugar que al mismo tiempo el principio y el fin de un
proceso; que es Dios. En este proceso el Espíritu, el Alma, el Poder y
el Amor se develan en el ser humano a través de su interior. Y como
escribió una ves la escritora francesa Simone Weil:“Solo es valida la
certidumbre. Cualquier cosa inferior a la certidumbre no tiene valor
para Dios” .
Todo el
tiempo escucho hablar en nuestros taller de lo esotérico, y me pregunto
porque no nos concentramos en lo endoterico, analizarnos para adentro y
no buscar todo el tiempo fuera de nosotros. No por algo en las
filosofías Orientales meditan, hacen Yoga, Tai Chi y un montón de
técnicas para encontrar su “yo” interior. Y para terminar el trabajo
nombro un pasaje que me pereció muy interesante correspondiente a S.
Freud que publica en unas de sus obras “El malestar en la cultura”
(1929-1930) y dice: “La religión viene a perturbar este libre juego de
elección y adaptación al imponer a todos por igual su camino único para
alcanzar la felicidad y evitar el sufrimiento. Su técnica consiste en
reducir el valor de la vida y en deformar delirantemente la imagen del
mundo real; medidas que tienen por condición previa la intimidación de
la inteligencia”.
Bibliografia.
“Desarrolle su Cerebro”. Dr. Joe Dispenza.
( Doctor of Chiropractic Medicine. )
Publicacion “El Universo auto conciente y Fisica del Alma”. Prof. Amit Goswani.
Fred Alen Golf “ Materia de sentimiento: una nueva alquimia y espiritu.”
“Conocer a Dios” Viaje hacie el misterio de los misterios. Deepak Chopra.