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Quisiera exponer algunos conceptos acerca del poder mágico del ritual.
Todo ritual tiene
como objetivo la movilización de energías, de distintos tipos o planos.
En estructuras mentales
condicionadas por sistemas de creencias muy rígidos, se hace vital
acudir al auxilio de elementos
simbólicos que permitan que nuestra mente ejerza su poder a través de
un estímulo detonante.
Los elementos simbólicos cumplen esa función, actuando sobre el
inconsciente del operador
en el ritual, liberándolo de lidiar con la rígida estructura creada por
su sistema de creencias,
allanando el camino hacia el objetivo que se desea obtener.
Todos los elementos rituales poseen profundos significados simbólicos y
son estos
significados los que detonan, en forma inconsciente y por un acto con
la práctica casi reflejo, el
tipo de energía al que alude ese elemento.
Todo lo que percibimos a través de los sentidos ordinarios, produce en
nosotros un fidedigno
registro de las energías que nos rodean y éstas las registramos a
través de las sensaciones.
Cuando alguien se entrena en prestar atención a las sensaciones, su
mente va agudizando,
cada vez más, su registro de las mismas.
Toda sensación puede ser registrada concientemente como un recuerdo y
este recuerdo
transformarse en una pieza fundamental a la hora de ejercer influencia
sobre algún tipo de
energía en particular.
Por ejemplo, cualquier persona puede tener como recuerdo el registro
del calor del sol sobre
su cuerpo o el sabor agradable de una comida.
Así como cualquier persona puede recrear mentalmente estas sensaciones,
es posible utilizar
el mismo mecanismo, salvando las diferencias, para invocar cualquier
tipo de energía de la que
tengamos un claro registro de sensaciones.
Cada elemento simbólico, dentro del contexto de un ritual, posee un
poder latente. Este
poder se activa a través del ritual cuando el operador logra recrear el
recuerdo de las sensaciones
percibidas en los momentos en que fue expuesto a ese elemento simbólico
ya activado.
Generalmente, es el maestro quien activa el elemento simbólico y expone
a su discípulo a
esta energía, para que pueda efectuar su propio registro de las
sensaciones que ese elemento le
detona.
En todos los rituales siempre se persigue un objetivo y para que sea
efectivo hay reglas
básicas que no pueden ser omitidas, a saber
- El operador o los operadores participantes en
el ritual deben poseer un profundo conocimiento del significado
simbólico de los elementos que utilizarán, de ser posible ese
conocimiento debe ser el mismo entre todos los participantes, con el
objetivo de que las mentes actúen en forma conjunta y coordinada.
- Los operadores, deben poseer un claro registro
de las sensaciones que la exposición a ese ritual les haya hecho sentir
en su momento, de manera de poder invocar, a través de ese registro, la
energía que compete a ese elemento simbólico o acción ritual.
- La atención y concentración en la palabra es de
vital importancia ya que la palabra es la que da dirección a la
invocación, es por eso que creo muy difícil ejercer el poder de
concentración e invocación a través de la palabra cuando se está
leyendo un texto y cuando la atención y concentración se hallan
dispersas.
Todo elemento simbólico es capaz de detonar su
poder a través de cualquier operador bien
preparado, sin embargo es muy posible que si el resto de los presentes
posee sus mentes
dispersas, no puedan percibir esta energía ya que no existe normalmente
la costumbre de prestar
atención a energías tan sutiles.
Si la concurrencia llegara a estar ensimismada en problemas personales
o distraída con temas
profanos, esta percepción no sólo será imposible sino que incluso puede
llegar a distorsionar o
neutralizar la eficiencia de la acción de los operadores.
Por último, cada operador tiene un propio tono o nota (medida
vibratoria) en su voz que es
tan personal como una huella digital. Es posible detonar poder físico,
mental y espiritual a través
del registro de la voz.
En el momento de utilizar el poder de la palabra en un acto ritual o
ceremonial, de nada vale
hablar lindo, lo importante es que el tono de voz sea el que haga
vibrar la materia física, la
mente y el alma actuando como un todo hacia un mismo objetivo. Este
tipo de energías se
transmite, se contagia, se percibe.
Un ejemplo claro de esto, salvando las diferencias, es lo que ocurre
cuando alguien hace
sonar un diapasón cerca de instrumentos de cuerdas, la nota del
diapasón viaja en el aire y de
inmediato todas las cuerdas que se encuentran en la misma nota
comienzan a vibrar.
Lo expuesto, es tan solo una pequeña síntesis de los primeros pasos que
hacen a que una
invocación o detonante del poder de un símbolo sea viable.
Todo ritual, no es más que un símbolo en sí mismo. Aquellos maestros
con cierto grado de
perfeccionamiento, no utilizan ya elementos físicos porque han logrado
la capacidad de recrear
mentalmente, todos los pasos del ritual, por lo tanto, se encuentran en
condiciones de activar el
poder de un símbolo o efectuar una invocación sin más elementos que su
voluntad puesta en
acción.
Los elementos rituales, tienen como objetivo fijar la mente en una
frecuencia vibratoria
específica, pero cuando ya se ha logrado la fijación de las sensaciones
que esa energía ha
producido, no es necesario contar con dichos elementos para lograr el
acto mágico.
Aquellos aprendices no tan avanzados en el manejo de los mecanismos
metafísicos necesitan
forzosamente de elementos físicos que sirvan como estímulo detonante y
de predisposición para
intentar allanar cualquier condicionamiento que la propia mente, a
través de su sistema de
creencias condicionante, genere. Esto es porque la mente no está
preparada aún en la fe o
certeza de la capacidad de lograr invocar adecuadamente algún tipo de
energía.
En todos los rituales, los elementos utilizados son tan sólo la parte
folclórica del acto mágico.
No se debe confundir el poder simbólico del elemento utilizado en el
ritual con la verdadera esencia del poder, aún cuando ese elemento
ritual o simbólico posea en sí mismo una
concentración vibratoria o energética que permita generar efectos
cuando es activada por el
operador.
R.P.I. 504156 F. 120628
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